domingo, 11 de enero de 2026

De la bastida de Bellera al Pont del Diable

vistas desde la bastida de Bellera

Ubicación: España / Cataluña / Pallars Jussà

Fecha: septiembre 2025

Punto de salida: aparcarse en el Coll de Fades

Cómo llegar: desde Sarroca de Bellera, seguir la pista asfaltada d’Erdo que nos lleva a Sant Julià d’Erdo. Continuamos por la pista de la bastida de Bellera hasta el Coll de Fades donde vemos un poste de madera

Ruta circular: no

Cuantos kms: unos 6 kms

Desnivel: bajo (unos 200 m)

Dificultad: baja

Lo hicimos en cuanto tiempo (con pausas):  1,5 horas

Señalización: seguir el recorrido indicado abajo

Recorrido con fotos:

el Coll de Fades (1.268 m). Seguimos la dirección de la Bastida de Bellera

estamos en una pista forestal que sigue la cresta y que da la vuelta por la derecha a una pequeña sierra llamada “Lo Tossal”

pasamos a través de una barrera metálica...

... y pronto llegamos a un abrevadero que está a nuestra izquierda...

... y enseguida a las ruinas de la bastida de Bellera (1.251 m), un pueblo abandonado. Pasamos por la izquierda de la bastida y el sendero empieza a bajar de manera más pronunciada

hay un poste de madera indicando la dirección del Pont del Diable


podemos adivinar el puente al fondo del barranco de Sant Genís que está a nuestra izquierda

seguimos bajando...

... hasta llegar a una bifurcación en la cual hay un poste de madera. Giramos a la izquierda, dirección el Pont del Diable que está a 500 m. Pronto llegamos a nuestro objetivo


el Pont del Diable (1.040 m)

desde este puente, hay un precipicio importante debajo de nosotros. Se trata del barranco de Sant Genís


 atravesamos el puente para verlo desde el otro lado del puente


en este punto, deshacemos el sendero de la ida. Pasamos de nuevo por la bastida de Bellera (1.251 m). Continuamos hasta llegar al Coll de Fades (1.268 m) donde nos hemos aparcado

Recorrido sin fotos:

1 - el Coll de Fades (1.268 m)
Seguimos la dirección de la Bastida de Bellera. Estamos en una pista forestal que sigue la cresta y que da la vuelta por la derecha a una pequeña sierra llamada “Lo Tossal”. Pasamos a través de una barrera metálica y pronto llegamos a un abrevadero que está a nuestra izquierda y enseguida a las ruinas de la bastida de Bellera, un pueblo abandonado.
2 - la bastida de Bellera (1.251 m)
Pasamos por la izquierda de la bastida y el sendero empieza a bajar de manera más pronunciada. Hay un poste de madera indicando la dirección del Pont del Diable. Podemos adivinar el puente al fondo del barranco de Sant Genís que está a nuestra izquierda. Seguimos bajando hasta llegar a una bifurcación en la cual hay un poste de madera. Giramos a la izquierda, dirección el Pont del Diable que está a 500 m. Pronto llegamos a nuestro objetivo
3 - el Pont del Diable (1.040 m)
Desde este puente, hay un precipicio importante debajo de nosotros. Se trata del barranco de Sant Genís. Atravesamos el puente para verlo desde el otro lado del puente.
En este punto, deshacemos el sendero de la ida. Pasamos de nuevo por la bastida de Bellera
4 - la bastida de Bellera (1.251 m)
Continuamos hasta llegar al collado donde nos hemos aparcado
5 - el Coll de Fades (1.268 m)

A destacar:
Las vistas desde la bastida de Bellera y el Pont del Diable

Curiosidades para niños y padres:
El Pont del Diable:
Es un puente románico que unía el monasterio de Sant Genís de Bellera con el pueblo de la Bastida de Bellera salvando el barranco de Sant Genís, de notable profundidad en este sitio. El puente, posiblemente construido por los monjes de Sant Genís, se levanta a 46,7 metros por encima del cauce del barranco. Su uso no estaba restringido al monasterio: era un paso frecuente para carboneros, ganaderos, arrieros y viajeros en general.
Como todos los puentes del diablo, tiene una leyenda que explica su construcción. Cuentan que una pastora de la Bastida de Bellera llevaba a apacentar su rebaño en las montañas del Ban de Larén, en cuya vertiente meridional se encuentra el monasterio de Sant Genís. Para poder llevar el rebaño, tenía que dar una considerable vuelta. Un buen día, por el camino se le presentó un joven de aspecto muy agradable, quien le ofreció hacer el puente si ella se avenía a ciertas condiciones, que los libros obvian. La chica se avino, pero poniendo ella también una condición: que primero, el puente tenía que estar construido. El diablo disfrazado de chico galán aceptó sin pensárselo, y puso manos a la obra. Cuando a medianoche llevaba la última piedra para el puente, arranque del castillo de Sarroca, un monje del monasterio logró pasar por ese lugar. Sorprendido de la obra, de la rapidez con que se había hecho y de la osadía de la construcción en ese lugar, se persignó, convencido de que aquello era obra del diablo. Dicho y hecho: hubo un terremoto, se sintió un fuerte hedor de azufre, y el diablo huyó torrente abajo, dejando el puente inacabado y librando, así, la pastora del Andamio de sus compromisos, que habrían sido la perdición de su cuerpo y de su alma.

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